Se me ha regalado la oportunidad de realizar un viaje muy especial, por eso estoy hoy, aquí frente a ti, porque se me ha concedido una plática contigo y disfrutar de tu compañía de nuevo.
No te preocupes, tengo mi boleto de regreso, sé que este no es mi momento.
Hay un silencio y se respira tranquilidad...
¡Hola!
Sé que no te he visto en mucho tiempo, pero no se me ha ocurrido otra cosa qué decir. Creo que la pregunta '¿cómo estás?' pudiera sobrar, creo que si no estuvieras bien, simplemente no estarías frente a mí y nuestro alrededor sería distinto. O más sencillo, yo no estaría aquí, y tú tampoco.
¿Yo? Considero que mi respuesta también está de más si quisiera contarte cómo he estado; tú tienes lugar preferencial desde que iniciaste tu nuevo camino y has sido el mejor testigo y guía de mis días, de mis emociones, de mis decisiones, aventuras, noches y travesuras. Hay que aceptar que la mejor pregunta sería, ¿qué opinas de lo que he sido en estos últimos años? Me alegra saber que te he brindado tanto orgullo... gracias por secarme estas lágrimas, me haces sentir inmensamente dichosa, no sólo por tus palabras, sino por tus acciones, tanto en el pasado como en este instante que sin duda han sido un legado que he decidido, determine mi forma de ser y de pensar.
Sabes, hay una duda que siempre me hice, y espero me puedas responder... ¿tuviste oportunidad de decidir si querías irte o no? O ¿simplemente te avisaron que el tren partía y debías abordar? ¡¿Es en serio que no vas a decirme?! ¿¿¿Por qué no??? No seas así, ya pasó el tiempo y hoy que puedo verte y no desmoronarme... ¡Claro que soy curiosa, soy tu hija! Esa respuesta me suena a cliché eh; entiendo que hay momentos para todo, que las razones y explicaciones responden a las preguntas cuando uno esta listo... ¿y esto? ¿Esto no es señal suficiente? ¡Anda, dime! ¿Mi momento? Es decir... ¿tendré la oportunidad de vivirlo...? Mi última pregunta sobra, ¿verdad? Tu cara me dice todo; está bien, no insistiré más.
¿Mi mamá? Está bien, creo que la has visto. Ya hay muy pocas ocasiones en las que la veo triste por tu ausencia, pero ambos sabemos lo fuerte que es, creo que tú más. Pero sinceramente creo que le hace falta dejarte ir por completo, como lo hice yo; pero presiento que si lo hace, sentirá que te traiciona o te olvidará y no es así. Tiempo al tiempo ¿no?
Ha tenido oportunidad de vivir esa emoción que te hace sentir el querer a alguien. Sí, es un buen hombre, y a pesar de que se ven poco, hablan mucho y la apoya, la procura y la consiente... me cae bien.
Sus amigas la cuidan también, y están al pendiente, y obvio, siguen echando relajo. Me da gusto que haya esa unión y cariño para con ella.
¿Mi hermano? Pues que te digo... creo que es el que más te extraña y aún así, no lo dice. Pero también ha cambiado mucho, hace muchas travesuras, nos sorprende con algunas acciones y su terquedad. Si, también está muy grande, sano sin duda alguna y muy a gusto creo yo. Oye, por cierto... ¿conocerá a alguien? ¡Qué pooocaaa! ¡No se vale que eso tampoco me lo cuentes! ¿Ni una pista? ¡¡Ok!! Siguiente tema... jejeje
Mi abuela te sigue y seguirá extrañándote siempre; se ha alejado de nosotros, y eso a mí me duele, pero también la entiendo, no es fácil tener un recuerdo vivo y no haber estado preparada para una pérdida así. Ninguno de nosotros lo estuvimos...
Un silencio
¡Me haces tanta falta! Hay ocasiones en que tu sola presencia sería reconfortante... Tantas ideas, planes, sueños que creí haría y que estarías físicamente para compartirlos... También yo te extraño, todos lo hacemos.
Hay algo muy importante que quiero decirte, ya que mi tiempo se termina:
¡Gracias! ¡Qué manera de enseñarme a vivir, de luchar y ser perseverante, terca y no dejarme! Aunque al principio me costaba trabajo e incluso me enojaba, soy una nueva versión de ti, en mujer y mejorada jajaja Hay tantos gestos, similitudes en música, manera de actuar, de pensar, de ser; al momento de plasmar mis pasiones en su forma final y no hay alguno en que no te recuerde. Sin duda, y no es por menospreciar, tu esencia como persona evolucionó al momento de mi nacimiento y me ha ayudado a forjarme. Tu legado ha sido factor determinante en mi vida, siempre lo fue y cobró más fuerza después de tu partida. ¡Gracias por tus consejos, enseñanzas y complicidades! ¡Gracias por las sonrisas y los regaños! ¡Gracias por haberte equivocado al escribir mi nombre! Jajajaja...
¡Gracias por haber sido mi padre!
Se oye un silbato a lo lejos
¡Qué rápido se pasó el tiempo! Ya debo irme... aunque no quiero. No, no te preocupes, no voy a sabotear mi regreso, tengo mucho por hacer y hay alguien, además de mi mamá y mi hermano, que muero por ver. ¿En serio te cae bien? De cierta manera estaba segura que así sería. Me dejas tranquila al saber lo que opinas de él... Sí, es un hombre increíble, auténtico.
Se oye el silbato de nuevo
¡Por Dios! El tiempo no me ayuda ahorita... ¡Gracias por esta plática! Esta oportunidad de verte de nuevo es un regalo que valoro inmensamente y será una experiencia para toda mi vida.
¡Te amo con todo mi ser! ¡Gracias por todo papá!
Me subo al tren, soy la última en abordar... Al sentarme en mi lugar, te veo a través de la ventana, parado, sonriendo, ondeando la mano en señal de despedida y repito en mi cabeza ese susurro de tu voz, al momento de abrazarte y despedirnos. Yo también estoy segura que no será la última vez que nos veamos.
El tren avanza y te vas haciendo cada vez más pequeño hasta volverte parte de un horizonte que va desapareciendo.
Abro mis ojos
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enero 18, 2013
octubre 18, 2012
Encuentro de almas
Entre las luces y los nervios, un camino desconocido se rendía frente a sus ojos. Curvilíneas siluetas, tentaciones y seducciones de un sueño jamás soñado: una adicción perfecta.
La ternura de sus manos se posaron en su rostro, la delicadeza de sus labios forjaron la unión que sólo en sus almas encontraría sentido y sus alas emprendieran el vuelo.
Comenzando el recorrido, incendiando las venas, marcando sus huellas, y venciendo los nerviosos temores, borrando equivocadas consideraciones de un miedo sin fundamento; sus manos han hecho de esos caminos un territorio sagrado, un eterno refugio inundado de paz.
Sus besos culminaron en lo más profundo de su ser, guiados por las caricias estremeciendo los más resistentes rincones de su entera fortaleza, que sin más bajaron la guardia y abrieron las puertas de su corazón.
El tiempo fue el encargado de que el templo construido por su más ardiente fervor, fuera la base inquebrantable de una pasión descubierta a kilómetros de separación, convirtiendo en cenizas las reglas preescritas.
El escenario de un climax inesperado fue un pueblo alejado del bullicio y lo único prevaleciente era el camino de la magia guiando sus pasos entre calles empredadas, sombras y figuras brillando por la complicidad del destino. Delicioso sabor ya impregnado en sus seres, una romántica mirada hacía de esa mañana la apertura de un acto de magia: el final, el último viaje para un encuentro definitivo y decidido por algo superior que simple química.
Sus almas habían congeniado, pero en un completo desprendimiento, iniciaba un viaje de completa entrega en un espacio y un tiempo que ni ellos hubieran podido imaginar; un beso eterno, una huella dejada para que en esta vida fuera la pieza restante del acuerdo reencarnado siglos atrás.
Sus manos y besos son la clave para que la vida tenga sentido, para que esta alma siga su relato de amor, de pasión, de entrega al compás de su rock.
La ternura de sus manos se posaron en su rostro, la delicadeza de sus labios forjaron la unión que sólo en sus almas encontraría sentido y sus alas emprendieran el vuelo.
Comenzando el recorrido, incendiando las venas, marcando sus huellas, y venciendo los nerviosos temores, borrando equivocadas consideraciones de un miedo sin fundamento; sus manos han hecho de esos caminos un territorio sagrado, un eterno refugio inundado de paz.
Sus besos culminaron en lo más profundo de su ser, guiados por las caricias estremeciendo los más resistentes rincones de su entera fortaleza, que sin más bajaron la guardia y abrieron las puertas de su corazón.
El tiempo fue el encargado de que el templo construido por su más ardiente fervor, fuera la base inquebrantable de una pasión descubierta a kilómetros de separación, convirtiendo en cenizas las reglas preescritas.
El escenario de un climax inesperado fue un pueblo alejado del bullicio y lo único prevaleciente era el camino de la magia guiando sus pasos entre calles empredadas, sombras y figuras brillando por la complicidad del destino. Delicioso sabor ya impregnado en sus seres, una romántica mirada hacía de esa mañana la apertura de un acto de magia: el final, el último viaje para un encuentro definitivo y decidido por algo superior que simple química.
Sus almas habían congeniado, pero en un completo desprendimiento, iniciaba un viaje de completa entrega en un espacio y un tiempo que ni ellos hubieran podido imaginar; un beso eterno, una huella dejada para que en esta vida fuera la pieza restante del acuerdo reencarnado siglos atrás.
Sus manos y besos son la clave para que la vida tenga sentido, para que esta alma siga su relato de amor, de pasión, de entrega al compás de su rock.
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