octubre 18, 2012

Encuentro de almas

Entre las luces y los nervios, un camino desconocido se rendía frente a sus ojos. Curvilíneas siluetas, tentaciones y seducciones de un sueño jamás soñado: una adicción perfecta.

La ternura de sus manos se posaron en su rostro, la delicadeza de sus labios forjaron la unión que sólo en sus almas encontraría sentido y sus alas emprendieran el vuelo.

Comenzando el recorrido, incendiando las venas, marcando sus huellas, y venciendo los nerviosos temores, borrando equivocadas consideraciones de un miedo sin fundamento; sus manos han hecho de esos caminos un territorio sagrado, un eterno refugio inundado de paz.

Sus besos culminaron en lo más profundo de su ser, guiados por las caricias estremeciendo los más resistentes rincones de su entera fortaleza, que sin más bajaron la guardia y abrieron las puertas de su corazón.

El tiempo fue el encargado de que el templo construido por su más ardiente fervor, fuera la base inquebrantable de una pasión descubierta a kilómetros de separación, convirtiendo en cenizas las reglas preescritas.

El escenario de un climax inesperado fue un pueblo alejado del bullicio y lo único prevaleciente era el camino de la magia guiando sus pasos entre calles empredadas, sombras y figuras brillando por la complicidad del destino. Delicioso sabor ya impregnado en sus seres, una romántica mirada hacía de esa mañana la apertura de un acto de magia: el final, el último viaje para un encuentro definitivo y decidido por algo superior que simple química.

Sus almas habían congeniado, pero en un completo desprendimiento, iniciaba un viaje de completa entrega en un espacio y un tiempo que ni ellos hubieran podido imaginar; un beso eterno, una huella dejada para que en esta vida fuera la pieza restante del acuerdo reencarnado siglos atrás.

Sus manos y besos son la clave para que la vida tenga sentido, para que esta alma siga su relato de amor, de pasión, de entrega al compás de su rock.

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