julio 18, 2012

Batallas y Victorias

Entre gotas y lágrimas, la noche parecía un poco más sombría de lo que generalmente aparenta, pero con delicadeza, fuiste despejando aquellas nubes que impedían ver con claridad lo que la luz de luna iluminaba en esta noche tormentosa. 
Si los miedos fueran venenos, tu serías la cura perfecta entre desvarios y escombros que aquellos temores pretenden sembrar; combinas la paz y la dulzura en palabras que solamente en lo más profundo de tu sinceridad pudieran ser pronunciadas. No importa la distancia, cada sílaba mata raíces de temores mal infundados y miedos descontrolados. Cualquier miedo es la mejor arma de un verdugo interno, encontrado en un espejo. Cualquier palabra tuya es la espada perfecta para atravesar dudas y caprichos cobardes entre gotas de desesperación.
Consigo permanecer en calma después de que la honestidad y la confianza fueron abriéndose paso con firmeza y convicción. Claridad es aquella pradera en que nuestras manos pueden estrecharse y aferrarse. 
Consiente mi deseo y besa mis ilusiones, guardándolas como un tesoro de vida que en cada momento invaluable te entrego. Calma las tempestades de tormentas confundidas de procedencia y de dirección; colma mi alma de este amor nacido en verano con sensación eterna de vida. Bendigo aquel instante en que dejé de percibirte como mi amigo y encontré en ti, la vida que complementa mi hiperactividad y mi locura con hambre de complicidad, detectada en aquellos notas de tu guitarra acompañda de la melodía de tus latidos. 
Lo único coherente que existe entre los dos, son palabras atiborradas de autenticidad natural fluida entre dos ríos de distinta época, chocando en este tiempo y en este espacio para formar un lago de coincidencias y recuerdos, capturados y guardados con fotografías de instantes con química de vida.
Permíteme ser la vela en este viaje a través de océanos desconocidos, ser tu refugio ante el ataque de la incertidumbre y tu espada en la lucha constante contra corriente. Permíteme ser la luz en la oscuridad y la risa de tus días; ser el abrazo y el hombro en donde quieras paz y tu droga en noches de extasis.
Entre gotas de una noche inesperada, concibo que las palabras escritas hasta hace unos minutos, ahora pertenecen a esta media noche. Entre gotas y desvelos, son tus caricias y tus besos mi mejor cobija en las noches de tu ausencia. 
Las lágrimas han desaparecido y un camino alimentado por palabras amorosas son mi canción de cuna en la víspera de otro amanecer anunciado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bien Liza, se te da eso de escribir!!
Felicidades!! Éxito en todo.
Serva!!