Probablemente lo mejor es nombrar este post en inglés, pero hoy en día es difícil no mezclar idiomas o modimos en nuestras conversaciones diarias; en fin, el punto importante no es ese...
Estamos a nada de terminar el año, y es típico que la mayoría de la gente revise que hizo de sí, qué alcanzó, qué no, qué nuevos sueños o deseos se forjaron y qué les gustaría para el siguiente. Tan típico ver, recordar y revisar esa lista de propósitos y darse cuenta que ni siquiera se pudieron realizar el 50%; o tan típico que los propósitos fueron tan inalcanzables, que los del siguiente año son relativamente fáciles de lograr.
Lo esencial de esto, no es la cantidad, sino la calidad con que se cumplen. Es mucho más fácil mirar hacia atrás y darte cuenta de tus propios cambios mediante estos propósitos, qué tan bien te sentiste al cumplirlos y qué te gustaría mejorar. Tal vez haya cosas que no fueron tan agradables, decisiones que ocasionar dolor y tristeza, momentos de alegría y risas interminbles; puede que te arrepientas de algo o deseas mucho vivir algo muy especial de nuevo. Nunca es malo hacer un recuento, analizar y mirar hacia adelante. Lo que no se vale es quedarse atrapados en este año que va a terminar, porque toda la energía positiva y las ganas que tienes para el siguiente se quedan como una carga negativa.
Tenemos que aprender a desprendernos de lo malo, conservar lo bueno y echarle muchas ganas a lo nuevo, sin perder de vista los objetivos y los deseos.
Mis mejores deseos y buenas vibras en este cierre de año. Nos leemos en el siguiente post para despedir este 2011.
1 comentario:
Me gustó el título de tu post, 'closures', ya que es algo tan sencillo para hacer pero algo que siempre se nos olvida. Vivir atrapados en el pasado es hasta un deporte para algunas personas.
Tienes mucha razón en tu análisis de los propósitos de año nuevo... muchas veces nos proponemos cosas como hacer ejercicio o terminar tal o cual proyecto que lleva ya tantos propósitos de año nuevo pasados... y nunca sucede.
El Año Nuevo no creo que sea el momento de hacer proyectos nuevos ni de decidir lo que ahora sí se hará en este año, sino, como lo dice ese título que me encantó, es la oportunidad de cerrar círculos. Aprovechar que el año, en este caso, 2011 se va, para que con él se vaya esa herida que todavía supura, ese rencor que todavía quema, ese dolor que aún lastima.
Hay que darle closure a nuestros eventos negativos, y perdonar, pero perdonar en el alma, porque ese rencor solamente nos acompaña a nosotros, no a quien o quienes según estamos dirigiéndolo.
Perfecta reflexión... closure.
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