
Mientras crecimos, nos juraron guiarnos y estar ahí en caso de ser necesitados.
Cuando peleamos, nos juraron no pedir ayuda de nuevo.
Cuando nos reconciliamos, nos juraron no alterarse igual de nuevo.
Hay juramentos que pueden durar toda la vida; hay juramentos que pueden ser impulsivos y hay juramentos que no soportamos escuchar o saber que existen.
Claro, que también hay juramentos que nacen del corazón y nos permiten saber que siempre habrá una mano y un hombro a nuestro lado para aquellas ocasiones en que necesitemos llorar, reír, hacer una travesura o algún apoyo.
Juramentos entre padres e hijos.
Juramentos de hermanos.
Juramentos entre amigos.
Juramentos de pareja.
Juramentos legales.
Siempre hay que recordar que cuando lo necesitemos, y aunque nos pensemos perdidos, habrá una mano y un hombro a nuestro lado.
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