En esta tarde de verano, siento mi corazón latir desesperadamente como hace dos años y poco más de 4 meses, gracias a la comunicación, a las sonrisas, al tiempo juntos y separados. Y es que siempre tenemos esa chispa que nos hace sentir como niños y el tiempo se desvanece en esa plática que consumió la tarde.
En esta tarde de verano, sé que hay más que vivir, más que sufrir, más que enfrentar, superar y aprender. Sé que hoy, igual que ayer, estoy completa, irremediable y profundamente enamorada de ti.
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